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Un nuevo mundo

¿Es hora de revalorizar las rutinas frente la novedad?

Lo cercano, lo quieto, las rutinas. Vamos a tener que replantearnos eso tan ofensivo hasta hace un momento. Vamos a tener que revisar otro gran mito: la gente interesante es la que va de un lado a otro, la que viaja, la que no deja de hacer, la que no para un momento. Y los que no se mueven.

El capitalismo ha vivido hasta ahora del no parar: comprar, viajar, experimentar, ir, venir, hacer, comprar. Sin parar. Sin final. De ahí la glorificación de lo nuevo, lo distinto, el cambio, estrenar, tirar, consumir. De ahí el descrédito de las rutinas y de la repetición. Nuestra obsesión con la novedad está impulsada por las economías de la experiencia y la influencia, que confiere un estatus social en función de cuántas cosas nuevas puedes hacer, ver y comprar», indican en un artículo del New York Times sobre el inesperado placer de repetir una experiencia. «Esto puede ser emocional y financieramente agotador. Pocos tenemos el tiempo y el dinero para poder gratificarnos de forma continua con nuevas experiencias».

Este tiempo de confinamiento lleva, sin remedio, a la repetición: el mismo espacio, las mismas personas, los mismos objetos. Ahora hay menos variedad de escenarios y actividades, pero ha aparecido, a lo grande, un lugar mental más íntimo: «Al pararnos a mirar, al tener tiempo de profundizar, podemos desarrollar un mejor criterio. Tenemos más tiempo para pensar, para reflexionar.

El confinamiento es una excelente oportunidad para comprender que se puede disfrutar y encontrar muchas cosas que hacer estando en un entorno conocido.
Igual que creímos que la única vida posible era la que corría a velocidad de vértigo, «podemos aprender a valorar lo cercano, lo esencial». Dice Ruiz que, hasta hace unas semanas, salir de compras era un entretenimiento. Necesitábamos novedades y muchos estímulos para divertirnos. Pero hoy, arrebatado todo aquello, nos damos cuenta de que teníamos muchas cosas que no necesitábamos. «Es probable que cuanto más tiempo pasemos en cuarentena, más apreciemos la rutina de lo familiar y de que sustituyamos el consumo por el intercambio».

Fuente: Mar Abad    

2020-04-08T18:40:35+02:00